Die Urquiza Theater im Jahre 1903 in Anden und Mercedes begonnen. Foto: Center of Photography in Montevideo
Urquiza wurde 1931 umgebaut die Sodre Auditorium Studie zu werden. Im Jahr 2009 wurde das neue Gebäude eingeweiht. Foto: Archiv El País
Börse: 1867 das Büro in seiner Fassade Skulpturen sah im Juni eröffnet. Foto: Center of Photography in Montevideo.
Im Jahr 1940 war die BROU insbesondere die Enteignung des Landes, wo das Gebäude kolossal. Foto: Archiv Land
Im Jahr 1894 füllte die Unabhängigkeitserklärung mit ornamentalen Elementen urbanen Raum. Foto: Center of Photography in Montevideo
ndependence Square heute mit Salvo Palast und das Denkmal für den Nationalhelden José Artigas. Foto: Archiv Land
CARLOS CIPRIANI LÓPEZ 14 abr 2016
Montevideo conserva solo en fotos decenas de construcciones que antes
de demolerse tenían un incalculable valor patrimonial y arquitectónico. Y no se ubicaban todas en la Ciudad Vieja o el Centro sino en diversas zonas, desde el Prado a Pocitos.
Eso podrá comprobarse, no sin asombro, en la exposición "Arquitecturas
ausentes", a inaugurarse en la Fotogalería del Parque Rodó, en la rambla
y Pablo de María, a partir del próximo sábado 16 de abril, desde las
12:00 horas.
Algunas imágenes presentan edificios imponentes que resultaron
sustituidos por otros al fin vueltos emblemáticos, singulares, por
ejemplo el del Banco República, construido en donde se erigía el de la
Bolsa de Comercio, en Zabala y Piedras.
Otros en cambio, como el majestuoso Teatro Urquiza de Mercedes y Andes,
desaparecieron sin dar lugar más que a una arquitectura moderna,
básica. Las obras del Urquiza, de estilo art nouveau, comenzaron en 1903;
el teatro fue primero remodelado en 1931 para dar lugar al Estudio
Auditorio del Sodre, destruido por un incendio en 1971, y reinaugurado
en 2009, después de una recuperación iniciada en 1989.
Caries y desvaríos.
Los espectadores de la muestra accederán también a otras edificaciones
extinguidas sin que en sus predios se hiciera una nueva obra.
Por ejemplo el soberbio Teatro Artigas de la calle Andes y Colonia,
demolido de modo infame durante la dictadura, en donde quedó un baldío
destinado a estacionamiento. Igual destino que el del "Palacio Mautibem" de la calle Piedras y Zabala.
En la lista de palacetes abundan más ejemplos de penosas sustituciones,
como ser el de 18 y Tacuarembó, en donde agoniza la Galería Costa y,
desde hace décadas, un inconcluso edificio de apartamentos.
Un caso diverso pero no menos irritante es el promovido por la
comparación de la fachada del Teatro 18 de Julio, modificado primero
para el histórico cine con marquesinas, y después, parcialmente, para un
destino comercial.
Resulta increíble la imposibilidad absoluta de reconocer el arte de antaño en ese muro plano que hoy lastima los ojos.
En tal rubro de edificios que cambiaron su destino y contextura, aunque
no están del todo ausentes, se incluye la ex Tienda Corralejo, al lado
del Club Uruguay. Ahí está una oficina del BPS, y antes sirvió de sede al Banco Hipotecario.
Al aire libre.
Junto a las fotografías de los edificios, el espectador podrá apreciar asimismo el devenir de espacios públicos.
Como ser las plazas, entre ellas la Independencia, que ahora semeja un
"catálogo en vivo" para que los estudiantes de arquitectura de cualquier
parte del mundo contemplen obras de variadas épocas y categorías
estéticas, pegadas unas contra otras, como la Biblia y el calefón,
disolviendo cualquier plan pensado en el pasado.
Antes de inaugurarse allí el monumento a Artigas (en 1923) y de que
estuviera el polémico pero a la vez icónico Palacio Salvo (de 1928), era
habitual la instalación de obras magistrales, aunque efímeras, producto
del trabajo de artesanos y escenógrafos de fuste al servicio de la
creación de pabellones, decorados o reproducciones de los arcos de
triunfo, durante festividades diversas, desde la celebración de la
Independencia de Uruguay hasta de la unificación italiana.
El circuito.
En la Fotogalería del Parque Rodó hay 80 pane-les y serán exhibidos más
de cien ejemplos de arquitectura ausente, que abarcan un variado
espectro en cuanto a barrios y épocas.
Existirá apoyo documental a nivel de textos, pero sobre ciertas
edificaciones, que algún día merecieron postales, no pudo hallarse mayor
información.
Ese silencio, paradojalmente, coadyuva al objetivo de los
organizadores: llamar la atención sobre la necesidad de conocer,
divulgar, valorar y conservar el patrimonio edilicio y urbano.
"El trabajo llevó un año y hubo que dejar cosas afuera. Se hizo una
clasificación de arquitectura destinada a viviendas, a la actividad
comercial, lo institucional o los teatros, como el Catalunya, que dio
paso al ex cine Radio City y terminó volviéndose irreconocible para
nosotros. También hicimos cortes para mostrar cómo en algunos sitios, en
torno a la Plaza Independencia, las cosas fueron variando", dijo a El
País el arquitecto Daniel De León, uno de los organizadores.
"Apelamos a la complicidad del espectador para que no solo mire el
edificio aislado sino en la época de su construcción, y que reflexione
acerca de la sustitución realizada o no. Si fue para bien o para mal. No
se trata de guiar a nadie sino de que haya un diálogo con las
imágenes", agregó De León.
En 2012, en la Fotogalería de Ciudad Vieja fue montada otra exposición
que recordaba "lo perdido, lo conservado y lo transformado".
Por entonces quedó planteado lo dicho por el colombiano Alberto
Saldarriaga: "cada generación aporta y elimina algo. Lo que sobrevive,
sumado a los aportes, se traslada a otras generaciones".
En la muestra a colgarse en el Parque Rodó predominará en cambio la
ausencia, pero igualmente perdura la pretensión de eludir la nostalgia.
Para esta instancia la cita elegida es del mexicano Octavio Paz: "La
arquitectura es el testigo insobornable de la historia, porque no se
puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una
época, su cultura, su sociedad, sus intenciones".
La idea de la exposición nació en conversaciones con el arquitecto
argentino Ramón Gutiérrez, director del Centro de Documentación de
Arquitectura Latinoamericana, con sede en Buenos Aires.
Este aportó un 30% de las imágenes, otras son de colecciones privadas y
la mayoría del Centro de Fotografía de la Intendencia de Montevideo. Como articulador participó el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (Cicop Uruguay). El Pais
Eine schöne Stadt mit Spuren der Zeit.Man kann und darf nicht stehen bleiben auch wenn manches schief läuft..die Topographie der zeit.
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