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Montag, 3. Februar 2014

Mundo - CRISIS

Chavismo llegó a los 15 años y se enfrenta a un “merecido devenir”

El presidente Maduro celebró la fecha pero The Economist alertó que aumentará la escasez

En Venezuela el 2 de febrero es casi una fiesta patria, pues marca la fecha de 1999 en que Hugo Chávez asumió el poder. El mandatario Nicolás Maduro tuvo el honor de encabezar los festejos por los 15 años y en su discurso insistió en dos puntos fundamentales: las “conspiraciones” de la derecha y la amenaza de “radicalizar” el modelo. Los opositores, hastiados, convocaron para una marcha dentro de 10 días, y, en el extranjero, The Economist alertó porque se está por terminar “la fiesta”.


 
Maduro, con el título de “primer presidente chavista”, comenzó las celebraciones de ayer con una evocación a sus padres políticos, Simón Bolívar y Hugo Chávez: “Somos los hijos de Chávez, el más grande bolivariano que ha existido en dos siglos en esta tierra”. Luego hizo un balance de la reciente cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), y denunció que “el imperio” –por Estados Unidos- “está pensando en cómo dividir a América Latina”.
A continuación resaltó los logros de Chávez en el poder en las últimas 15 primaveras, desde que recibió un país en “crisis social, con 80% de pobreza, 40% de miseria, 25% de desempleo estructural, 60% del pueblo en la economía informal sin derecho a la salud”.
Pero en tiempos en que tanto dentro como fuera de su país lo critican por el estado de su economía, el presidente no profundizó en la situación actual de la nación y prefirió disparar contra la oposición, que junto con EEUU es la mayor diana del discurso chavista. “Que vengan con sus conspiraciones, sabremos responder con el Plan de la Patria y con una revolución radicalizada (…). Esta revolución se radicalizará más ante cada golpe, ante cada conspiración”, aseguró en el acto frente al Palacio de Miraflores.
“A los criticones de oficio los llamo a la rectificación. No caigan a los errores de golpes de estado, llamo a la unión máxima a las fuerzas políticas y sociales de la revolución”, afirmó después.
Los errores del modelo
Dos minutos de su intervención estuvieron dedicados al reconocimiento de los “tres errores” cometidos por su fuerza política a fines del año 2000 y 2001: el sectarismo, la subestimación de la oposición y el divisionismo.
“El primero, el sectarismo. Algunos cuadros se envanecieron y dijeron: 'Aquí... el mandado está hecho. Somos Superman'. Envanecerse, confiarse. El segundo error que cometimos fue subestimar la maldad y la capacidad de hacer daño de esa derecha, de sus medios de comunicación, de su guerra psicológica diaria”, agregó. Y luego agregó una tercera equivocación, “el divisionismo”. Explicó: “Si combina el sectarismo, el envanecimiento de algunos cuadros con la subestimación de los enemigos de la patria, hay divisionismo. Comenzó un partido por allá atacar a Chávez, otro por allá...”.
Hasta aquí, la visión oficialista. La opositora, como su nombre lo indica, es profundamente contraria.
Por ejemplo, ayer un artículo del medio de prensa La Patilla se titulaba: “Hace 15 años el expresidente-comandante nos metió en este berenjenal”.
“Quince años después tenemos 'una patria' (…), una inflación del 100% (sin querer queriendo); escasez; con la mayor inflación del mundo; expropiaciones; cierres de canales; donde la ley no se cumple”, y un etcétera que ocupaba varios renglones.
Desde el extranjero la crítica llegó a través de The Economist, que analizó la economía del país y de Argentina y aseguró que a los dos países “se les acabó la fiesta” y que ahora “deberán enfrentar un merecido devenir”.
“¿Alguno de estos dos países podría ser catalogado como un 'caso atípico' dentro del contexto sudamericano, título ingrato atribuido generalmente a Grecia en el contexto de la crisis del euro?”, arrancaba el texto, que sobre el final afirma que “mientras Argentina puede ser considerada de esa manera, a Venezuela probablemente le quepa aun una peor denominación”.
“Ambos han estado viviendo a lo grande durante años, alegremente repartiendo el producto de un auge de los commodities irrepetible (el petróleo en Venezuela, la soja en Argentina). Ambos han estado usando una combinación de intervenciones de los bancos centrales y los controles administrativos para mantener los tipos de cambio, provocando que la inflación se eleve. Ambos se enfrentan ahora a un merecido devenir”, auguró la revista.
En el caso de Venezuela, afirmó la publicación, ya están escaseando los dólares para pagar las facturas. Además, “las aerolíneas extranjeras han puesto fuertes restricciones a la venta de pasajes, y algunas han suspendido por completo. Muchos medicamentos y repuestos para equipos médicos no están disponibles. Las piezas del coche, incluyendo las baterías, son cada vez más difíciles de encontrar, los periódicos están cerrando por falta de papel”.
Hacia el final del análisis, el texto destacó que en el régimen bolivariano “la escasez de bienes solo es susceptible de empeorar” si las autoridades no se abren al capital privado. “Sin una gran inyección de dólares de la empresa petrolera estatal, Petróleos de Venezuela, lo que trae en el 96% de los ingresos en divisas, la crisis continuará”. Lo que se necesita son dólares y sin ellos el modelo impulsado por Chávez, ese que comenzó a implantarse hace ayer 15 años, está en vías de desaparecer.

Quelle: Observador  

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