En cuatro meses se elige el nuevo gobierno en el país vecino. Nadie se atreve a hacer pronósticos, aunque la sociedad se muestra polarizada.
Con una economía en severos problemas, un gobierno asilado en el
contexto internacional y partidos políticos en crisis, los argentinos
tienen por delante decisiones difíciles. Uruguay espera atento el cambio.
V. MOLNAR / R. ROSSELLO sáb jun 13 2015
El próximo 25 de octubre Argentina votará su gobierno para el siguiente quinquenio. El país llega a esta instancia decisiva en un contexto político muy polarizado, aunque sin opciones del todo definidas. ¿Quién sucederá a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner?
¿Logrará la líder hallar un sucesor del movimiento que ha dominado en
la última década las estructuras del todopoderoso Partido Justicialista? ¿Podrá un candidato no peronista, como Mauricio Macri, hacerle frente al peronismo? De momento son incógnitas que permanecen sin despejar.
Argentina llega entonces a la instancia electoral en medio de una
profunda crisis económica, aislada en el contexto internacional y
malherida en el plano social por un problema de seguridad cada vez más
agudo, vinculado al tráfico de drogas ya la incidencia de organizaciones
criminales dedicadas a esta actividad.
Las alianzas internacionales que buscó el gobierno de Cristina Kirchner agregan más incertidumbre que certezas a este panorama. Una prueba de ello es el caso que ha conmovido a toda la sociedad, la muerte del fiscal especial Alberto Nisman.
Esta muerte que signó definitivamente el mandato de la presidenta dejó
en evidencia la soterrada alianza con la República Islámica de Irán, la
publicitada amistad con la Venezuela chavista de Nicolás Maduro y el
acercamiento con la Rusia de Vladimir Putin.
Como consecuencia de ello, la relación con Estados Unidos se encuentra
en su peor momento, lo mismo que con Israel con cuyos representantes la
presidenta y su jefe de Gabinete tuvieron duras palabras.
A ello se suman las constantes diatribas hacia el Reino Unido por el
tema Malvinas, cuyo último episodio se vivió en la cumbre de Celac y
Unión Europea de principios de semana.
En el plano económico el país vive una crisis severa, que ha hecho
especular a analistas con que el futuro gobierno, sea cual fuere su
signo, deberá consumir todo su mandato en tratar de reequilibrar una
economía al borde del abismo.
Una inflación galopante que las cifras oficiales se encargan de
ocultar, para el Indec no supera el 18% en tanto que las consultoras
privadas ya la ubican por encima del 27%. Pero el dato más vergonzoso tal vez se ubique en la cantidad de pobres que no pueden satisfacer sus necesidades básicas.
Estudios divulgados hace dos meses por la Universidad Católica
revelaron que uno de cada cuatro argentinos vive debajo de la línea de
pobreza, estimación que apenas ayer la Iglesia Católica argentina dio
por cierta en contraste con los dichos de la presidenta ante autoridades
de la FAO en Italia, donde se congratuló de tener un país con menos
pobres que Dinamarca.
Sin embargo, la popularidad de la presidenta se mantiene en niveles
aceptables —un 46% según recientes sondeos de opinión—, lo cual no
contribuye a dejar tan en claro cuál será el signo del próximo gobierno.
Este aspecto, crucial por ejemplo en la relación bilateral entre
Argentina y Uruguay, arroja dudas sobre el futuro de esta sociedad que
ha resultado tan golpeada en los últimos años, sobre todo a partir del
conflicto por la instalación en Fray Bentos de la fábrica de celulosa
que terminó por dirimirse en La Haya.
La sintonía entre quien parece ser el candidato más seguro del Frente
Para la Victoria (FPV, kirchnerismo), Daniel Scioli, con el presidente
Tabaré Vázquez, permite augurar un camino de ida y vuelta más despejado
si este resultara electo.
No parece tan probable si quien resulta más votado es el candidato
opositor Mauricio Macri, quien trata de aglutinar a todos los anti K con
vistas a octubre.
Del espectro político uruguayo Macri ha tenido un diálogo más fluido
con el perdidoso líder del Partido Colorado, Pedro Bordaberry.
En cambio la incertidumbre es total si quien resultara finalmente
electo fuera el delfín de Cristina Kirchner, Florencio Randazzo.
Pero antes de llegar a octubre los candidatos deben atravesar las
elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), que se
celebrarán el 9 de agosto.
En torno a las figuras principales se van delineando alianzas, algunas
novedades, aunque la mayoría venía perfilándose desde hace tiempo.
En el oficialismo el FPV forjó una alianza con 13 agrupaciones a nivel
nacional, que abarca a casi todo el peronismo con excepción de dos
provincias importantes como lo son Córdoba y San Luis, ya que los
respectivos representantes —José Manuel de la Sota y Adolfo Rodríguez
Saá— forjaron sus propias alianzas para la contienda.
El PRO de Mauricio Macri se unió con la Unión Cívica Radical (UCR) de
Ernesto Sanz, Elisa "Lilita" Carrió de la Coalición Cívica (CC), y otras
fuerzas políticas más pequeñas como el partido Fe, del sindicalista
Gerónimo "Momo" Venegas.
Entre los progresistas se cuenta la alianza de Margarita Stolbizer del
GEN con el Partido Socialista y el Movimiento Libres del sur, entre
otros.
El gobierno de Vázquez espera hasta "que aclare".
El gobierno uruguayo no tiene prisas en normalizar las relaciones con el de Argentina.
El embajador Héctor Lescano tiene prevista una ronda de contactos con
el oficialismo y la oposición del vecino país, pero no existe en la
agenda del presidente Tabaré Vázquez ningún encuentro con la presidenta
Cristina Fernández.
Al ser consultado por El País acerca de su misión en Buenos Aires,
Lescano respondió que pretendía que "las luces verdes sean más que las
amarillas" en la relación. Todo hace pensar que Uruguay esperará hasta el próximo 10 de diciembre.
LOS PRINCIPALES CANDIDATOS.
Heredero K - Daniel Scioli.
Con 58 años, el gobernador de la provincia de Buenos Aires (lo es desde
2007 y fue reelecto) es un reconocido deportista náutico y empresario
cuya carrera quedó trunca tras un accidente por el que perdió parte de
un brazo. Se acercó a la política en la década del 90 invitado por Carlos Menem.
De la mano del peronismo fue diputado nacional, secretario de Deportes y
Turismo en la presidencia de Duhalde y vicepresidente de Néstor
Kirchner. Entre 2010 y 2014 fue presidente del Partido Justicialista (PJ).
Las últimas encuestas lo indican como favorito dentro de la interna
oficialista para suceder a Cristina Fernández con quien ha mantenido una
relación tensa, aunque nunca abandonó la fuerza.
Opositor - Mauricio Macri.
El actual jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires (lo es desde
2007 y fue reelecto), tiene 56 años, es de profesión ingeniero civil y
proviene de una familia de amplia tradición empresaria, fundadora del
Grupo Macri.
Fue diputado nacional por la capital argentina entre 2005 y 2007 y se
desempeñó como presidente del Club Atlético Boca Juniors entre 1995 y
2008. Su alianza electoral Propuesta Republicana (PRO) ha forjado su
bastión en un distrito electoral de importancia como es la ciudad de
Buenos Aires, la que pretende conservar en las elecciones locales del
próximo 5 de julio. Macri se ha posicionado como el representante del cambio y el principal opositor del kirchnerismo.
A medio camino - Sergio Massa.
Tiene 43 años, es abogado y actualmente es diputado nacional por la
provincia de Buenos Aires por su partido Frente Renovador (FR).
Ha sido intendente de la localidad bonaeren-se de Tigre y formó parte
de la administración kirchnerista como director ejecutivo de la Anses
(lo que sería el BPS en Uruguay) y jefe de gabinete durante la primera
presidencia de Cristina Fernández.
En un principio surgió como una de las nuevas figuras encabezando las
encuestas de intención de voto, pero luego perdió fuerza al punto de que
se rumoreó que bajaría su candidatura. Finalmente, la semana pasada, anotó su frente de alianza junto al peronista cordobés José Manuel de la Sota.
Delfín de Cristina - Florencio Randazzo.
Actual ministro del Interior y de Transporte, tiene 51 años y es contador. Entre 1995 y 2002 fue diputado en la provincia de Buenos Aires por el PJ. Fue ministro de gobierno y jefe de gabinete durante la gobernación bonaerense de Felipe Solá.
Es el precandidato con el que más simpatiza el kirchnerista de a pie y
según las últimas encuestas, su figura es la que logra disputarle más
espacio a Scioli en la interna oficialista.
Para no perder fuerza y lograr un candidato "más afín" tras la
experiencia del Frente para la Victoria en las PASO de la ciudad de
Buenos Aires, Cristina Fernández pidió a los suyos reducir la oferta de
candidatos para acotar "lo más posible la fórmula para las PASO"
nacionales.
Moderado - Ernesto Sanz.
Actual presidente de la UCR desde 2013, es senador nacional por la provincia de Mendoza desde 2003. Tiene 58 años y es abogado. Entre 1999 y 2003 fue intendente del departamento mendocino de San Rafael, del que es oriundo.
No es la primera vez que se postula como precandidato a la Presidencia,
ya lo hizo en 2011 compitiendo con Ricardo Alfonsín (hijo de Raúl) y
luego declinó.
Agotada la realidad del frente FA-UNEN, a principios de 2015 el
radicalismo vio en Macri la posibilidad de una alianza con un
presidenciable más competitivo, mientras que al PRO le significó un
crecimiento a nivel de trabajo territorial en varias provincias
argentinas donde el radicalismo mantiene liderazgos locales fuertes.
El Pais
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