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Dienstag, 14. Oktober 2014

Con las cámaras de Ciudad Vieja, los hurtos y rapiñas bajaron a la mitad en 2014


La videovigilancia convirtió el barrio en el más seguro de la capital

  

La videovigilancia montada por el Ministerio del Interior es una de las joyas más preciadas en la estrategia por la lucha contra la inseguridad. El llamado Programa Ciudad Segura, por el que se vienen instalando redes de videovigilancia en varios barrios de Montevideo, está dando resultados. Así lo demuestran los datos recabados sobre Ciudad Vieja, el primer lugar en el que se colocaron las cámaras. En ese barrio, los hurtos y las rapiñas descendieron 48,9% en los primeros nueve meses del año si se compara los datos de 2014 con los del año 2013.

Según el Ministerio del Interior, el sistema de videovigilancia en Uruguay es “resultado de una elaboración que se nutrió de elementos surgidos en otras experiencias, como las de Puerto Madero, Mendoza Capital, La Plata, Tigre, Río de Janeiro, Manila y Londres”, entre otras.

En Puerto Madero vieron cómo negativo “una gran densidad de personal policial en el territorio”, lo que aumentaba los costos.

En cambio, sí destacaron como positivo que el personal policial, rote entre quienes trabajan en la calle o en las oficinas.

El primer objetivo de las cámaras: transmitir al ciudadano una sensación incrementada de seguridad, a la vez que quitarle a la persona que delinque cualquier sentido de impunidad.

Otros: “Contar con una herramienta de trabajo que permita a la Policía intervenir antes y en mejores condiciones operativas, revirtiendo el crecimiento de la cantidad de delitos a través de acciones preventivas. Disminuir la cantidad de personas que delinquen mejorando la calidad de la judicialización de los procesos”.

El factor humano

Junto con las cámaras se creó un sistema de reacción en el que las Unidades de respuesta Policial de Montevideo (URPM) son directamente controladas por despachadores que guían los procedimientos a través de las comunicaciones radiales y las imágenes que reciben desde las cámaras, se informó desde la secretaría. Este sistema crea dos equipos que trabajan en una dinámica complementaria: los visualizadores y despachadores desde el Centro de Monitoreo y los oficiales y policías desplegados en las calles, tanto en móviles como pie a tierra.

La sorpresa

El 23 de diciembre de 2013 comenzó la etapa operativa de la red de videovigilancia de Ciudad Vieja. “Desde un primer momento se pudo comprobar que la actividad de las personas que delinquen estaba basada en una percepción de ausencia de riesgo o temor, muy fuerte. Esta sensación de impunidad hacía que la actividad delictiva demostrase una frecuencia muy alta, niveles de violencia excesivos y ausencia de preocupación por la selección de lugares propicios (poco visibles, mal iluminados, etcétera), repartiéndose casi uniformemente por todo el territorio”, se indicó.

Muchos delincuentes, algunos conocidos y habituales en la zona, fueron detenidos y conducidos a juez junto con las imágenes de los hechos con apariencia delictiva que habían protagonizado.

Cada vez que las imágenes fueron aceptadas como elemento de prueba, la Justicia dictaminó procesamientos.

Ese nivel de judicialización permitió que en los primeros tres meses de operaciones, la cantidad de delitos descendiese en 43% promedio.

Ese nivel de efectividad se ha mantenido hasta hoy, convirtiendo la Ciudad Vieja en la zona más segura de Montevideo, tanto a nivel de las cifras del delito como en la percepción de sus habitantes, a juicio del Ministerio del Interior.

Las estadísticas indican que si se compara cada mes de 2014 con el mismo mes de 2013, los delitos de hurtos y rapiñas siempre descendieron.

En enero el descenso fue de 36%, en febrero de 41%, en marzo de 53%, en abril de 50%, en mayo de 60%, en junio de 41%, en julio de 41%, en agosto de 60% y en setiembre de 58%.

Pelea con jueces que no usan cámaras

En junio pasado el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, denunció que algunos jueces se niegan a ver las imágenes de las cámaras de seguridad aportadas por la Policía como prueba para aclarar delitos. Ante esa denuncia que motivó una reunión con los miembros de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), los ministros realizaron un relevamiento entre los 20 jueces penales de Montevideo. Si bien todos respondieron que sí utilizan las imágenes que se aportan como prueba, el ministro del Interior logró probarle a la SCJ que no todos las utilizan.
Bonomi entregó a los ministros imágenes nítidas de filmaciones tomadas por cámaras instaladas en el Centro de Montevideo que no fueron utilizadas por los jueces penales en dos o tres casos.
Ante la evidencia de esas pruebas, la Corte consultó a esos jueces pero a tres meses del episodio aún no tomaron ninguna resolución, dijo a El Observador el presidente Jorge Larrieux. Agregó que probablemente tengan una reunión con los jueces penales en los próximos días y planteen este tema.
Bonomi declaró en mayo pasado que las 450 cámaras instaladas en Cordón, Ciudad Vieja y el Centro de Montevideo son monitoreadas de forma permanente por la Policía y las imágenes entregadas a los jueces penales cuando estas registran hurtos, arrebatos, rapiñas o venta de droga. Sin embargo, dijo a Subrayado, “hay diferencias entre los jueces; hay quienes las utilizan plenamente, lo consideran un instrumento valioso, y hay otros que no lo utilizan. Yo creo que es un instrumento realmente valioso y por lo menos hay que mirar las imágenes”, afirmó.
Según explicó Bonomi, las cámaras tienen diferente nitidez. Las instaladas en Ciudad Vieja y Centro, sobre todo hasta Río Branco, tienen una nitidez total. De hecho, con esas imágenes los jueces han podido dictar hasta ahora 40 procesamientos. En tanto, las cámaras instaladas en el Cordón, u otras que son fijas, no producen una imagen tan nítida como para identificar los rostros de las personas.

Observador

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